Travesía Marambio

Hello World!

Viernes 26 de Octubre, 11hs AM. Suena mi teléfono interno, y el de Natalia minutos después.

Nos activaron, teníamos que terminar de armar nuestras mochilas, saludar a familiares y amigos y tomarnos un colectivo con destino a Retiro.

Mariano Salvetti desde Globant Rosario, Natalia Imhoff desde Globant Córdoba.

Y sin darnos cuenta, ya era domingo a las 05AM, teníamos que encontrarnos a las 06 para ir con nuestras mochilas y elementos de oficina “al Palomar”, pero los choferes venían apurados y nos regalaron una hora en retiro para despertarnos con un cafecito, desayuno y presentación de por medio a las 6:30 estábamos tocando la puerta de un Ignacio recién despierto que nos entregaba una caja llena de cables, headsets y todo lo que necesitábamos para instalar nuestra oficinita en la Antártida.

Y llegamos a Palomar.

Ahí nos encontramos con el Mayor Walter Olmedo, quien muy amablemente nos presentó al Coordinador de la Dotación 44 a la cual nos sumariamos durante un mes entero en Base Marambio.

Luego de varios vuelos en el Hércules llegamos todos a Rio Gallegos, en donde nos alojamos en una base de las Fuerza Aérea (llamada “Gamela”), a la espera de que el clima nos permita, avión Hércules de por medio, cruzar el paralelo 60 y aterrizar en la Isla Marambio, la puerta de entrada al sector Antártico. El 29 de Octubre cruzó una buena parte de la dotación hacia Base Marambio, ya que se cumplían ese día los 43 años de la Fundación de Base Marambio, y se celebró el cambio de Dotación (la nro. 43 volvía a Rio Gallegos luego de un año en la Antártida, y la actual dotación nro. 44 tomaba poder de la base y los servicios dentro).

Luego de varias noches en la “Gamela”, el viernes 30 a las 10AM suena el teléfono, y un suboficial grita: “En 15minutos todos vestidos afuera con los bolsos, tenemos una ventana de cruce”, y en ese momento se revolucionó todo, salimos corriendo a cambiarnos con la ropa especial para el cruce, ponernos “las sordinas auditivas” para proteger los oídos del ensordecedor ruido

Del Hércules, avisar por teléfono a los familiares y prender las cámaras para registrar el cruce.

Subimos al Hércules, sube la dotación, suben los mecánicos, sube gente que solo viajaba por unas horas a Marambio y también subimos los Globers y hasta un cura que viajaba hacia Base Esperanza, escala de por medio en Marambio.

La ilusión empieza a tomar forma, pero inmediatamente la gente dentro del Hércules que ya tiene varias campañas, nos dice: “chicos, puede que el clima no deje aterrizar, el Hércules soporta hasta una hora sobrevolando Marambio hasta encontrar la pista, si los pilotos no la ven, nos volvemos a Rio Gallegos”. En ese momento, el cura hace otra bendición del vuelo.

Y 3hs después, nos empezamos a vestir con todo lo que teníamos preparado, antiparras con filtro solar, gorras y cuellos polares, guantes (enormes para las manos de Naty, pequeños para las manos mías) y solo restaba esperar el golpe del avión contra la pista.

Aplauden, algunos gritan y otros sacan fotos. Los que recién se despiertan, se abrigan como pueden, estamos a minutos de bajar y pisar suelo Antártico. Nos calzamos las mochilas, ayudamos al compañero a tener todo listo, y empezamos a bajar en fila.

Prendo la filmadora, con guante en la mano. Naty toma la cámara de fotos. La ansiedad nos toma por sorpresa, la miro y le digo: “Naty, llegamos!!!”. Vemos el rostro de los demás compañeros de la dotación, y atrás de las antiparras pude ver que se escaparon algunas lágrimas, ya no hay mucho más que mirar adentro. Delante de mí veo los 3 escalones que separan a Globant de la Antártida, y escucho a Naty que viene atrás tratando de no caerse porque el Hércules tiene fierros y cables por todos lados. Bajé, lo veo, todo blanco con muchas manchas naranja y negro. Taxis? No, el resto de la dotación que esta esperando subir al Hércules después de un año. También están los bomberos ayudando y al caminar vemos muchos desconocidos que nos saludan. Las caras no las distingo, son todos iguales, somos todos iguales. Miro para atrás, Naty pisó suelo Antártico sin caerse (perdí una apuesta) y juntos arrancamos a caminar hacia la terminal de pasajeros en donde nos dan las primeras indicaciones.

Right now, we are ready, at Marambio office!


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