Pichones

Los fines de semana, en la base, siempre se organiza algún grupo para salir a caminar, el sábado no fue la excepción. Salieron un grupo de 15 personas con Daniel, el médico de la delegación a la cabeza. La sorpresa nos la llevamos a la vuelta cuando Daniel me comentó que los pichones estaban naciendo… mi respuesta fue “mañana vamos de vuelta!”, a lo cual Daniel, aventurero viejo, accedió gustoso.

Por eso el domingo, arrancamos nuevamente para la pinguinera, junto con Germán, que estuvo siempre firme para todas las caminatas. A Mauricio esta vez le ganó el cansancio.

La bajada a la costa esta vez fue mas complicada, y cuando empezamos a caminar por la arena nos preguntamos, “subirá la marea?”.

En el camino de ida nos entretenemos con los bloques enormes de hielo que trae la marea, con su color azul profundo, ese hielo compactado durante miles de años.

Al llegar, nos asombramos por los pichones, sacamos mil fotos, incluso tenemos la suerte de presenciar el nacimiento de varios de estos animalitos. Tuvimos la suerte de presenciar algo mágico, en este lugar al cual muy poca gente accede, y por lo tanto es tan virgen y permite ver la naturaleza a pleno.

Mientras la marea subía….

Emprendemos la vuelta, con gran parte de la ex playa cubierta por medio metro de agua (ahí no daba para caminar por la orilla descalzo), tuvimos que ir bordeando, metidos por partes en la nieve o pegaditos a los acantilados…

larga caminata que dió sus frutos

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